El Área de Artes Ecénicas plantea un plan de apoyo a la creación e investigación escénica, acompañando a grupos teatrales y artistas guatemaltecos y guatemaltecas que estén interesados en la renovación del lenguaje teatral para abordar problemáticas contemporáneas.

Desde esta área se promueve la creación e investigación interdisciplinaria con sociólogos, artistas plásticos, performers, músicos y creadores teatrales de España y Latinoamérica. Se busca, a su vez, generar un espacio de encuentro entre diferentes generaciones del teatro guatemalteco, compartiendo las experiencias que se están realizando en diferentes zonas del país.

Tanto en el área de formación como en los proyectos de creación, se trata de aunar experiencias de otros ámbitos geográficos con la labor desarrollada por las compañías del teatro nacional. Además, se promociona un debate crítico y autocrítico, mediante el análisis de las dificultades para realizar teatro político en el contexto contemporáneo y el debate de la relación con los medios de producción y sus consecuencias ideológicas o estéticas.
El Área de Artes Escénicas presta especial atención a la formación e investigación en las áreas de dirección teatral, dramaturgia, espacio escénico y sonoro, fomentando una reflexión sobre el papel del cuerpo, el espacio, el sonido y la palabra en el teatro contemporáneo.

El programa se articula en torno a tres áreas: El Laboratorio de Creación Escénica, El Centro de Artes Escénicas y El Premio Nueva Dramaturgia Guatemalteca. Para todas las actividades se cuenta con el apoyo de la Red Guatemalteca de Teatro y del Teatro Bellas Artes.

Un año de creación e investigación escénica

Con “...en los ojos tenía escondidas dos cabezas de pescados verdes” se cierra el primer ciclo de Laboratorios impulsados desde el CCE/G y llevados adelante por colectivos y compañías teatrales guatemaltecas que, junto a profesionales del teatro y otras disciplinas, crearon tres propuestas escénicas contemporáneas que con el necesario aderezo de risas, impactos, debates, aplausos y polémicas llegaron con fuerza y entusiasmo al público guatemalteco (y llegarán, con las recientes invitaciones a Festivales Internacionales, a otros países de la región).

Creemos que el primero de los alcances -e incompleto “resarcimiento histórico”- ha sido el de apoyar a compañías teatrales que han sostenido al teatro guatemalteco de una manera que en otras latitudes se consideraría heroica, y fortalecer su formación a través del encuentro con profesionales teatrales guatemaltecos y de otros países. Y hablamos de todos los talleres que compartimos, y especialmente de la visita de Angélica Liddell, que nos pegó un fuerte golpe que nos cuestionó hasta los cimientos (y creemos que a ella también, por eso valió la pena).

Consideramos que uno de los valores de estos Laboratorios fue el de partir de las necesidades -ése por qué hacemos teatro- de estas compañías que tuvieron el valor de involucrarse en un trabajo interdisciplinar que favoreció nuevos caminos estéticos para un teatro que aspiró a ser nacional y contemporáneo; abriendo puertas y grietas en la propia creación y transitando caminos no exentos de riesgos y tal vez de caídas. Pero sin riesgos ni caídas no hay teatro vivo.

Y nos alegra saber que estos procesos se realizaron en contra de los vicios teatrales que hay en todo el mundo, que son la autocomplacencia y el paternalismo. Porque todos los trabajos partieron de un cuestionamiento de las propias premisas estéticas e ideológicas, con la autocrítica como primer caballo de batalla. Y esto se llevó adelante por las propias compañías, que se animaron a un encuentro, no exento de conflictos -y, como bien sabemos, sin conflicto no hay teatro- con artistas y profesionales de otras disciplinas. Y por eso valoramos tanto la labor y el pensamiento crítico de Isabel Ruiz, La Torana, Moisés Barrios, Renato Masselli, Armando Pineda y nuestro constructor -literal- de propuestas estéticas, Josué Sotomayor. Y a nivel de contenidos debemos recordar la incansable labor de la socióloga (y ya casi teatrera) Silvia Trujillo, que nos recordó que la realidad es siempre más compleja de lo que creemos. Fueron procesos de mucho esfuerzo, con sus discusiones y tormentas, pero donde siempre prevaleció una premisa: dejar el cuerpo y el corazón en el escenario.

Hay que nombrar a las tres compañías seleccionadas, Tras Bastidores, creadora de “Las Profanas”, con dirección de Luis Carlos Pineda; Andamio Teatro Raro, creadora de “El Convite”, y Kaji’ Toj’, creadora de “...en los ojos tenía escondidas dos cabezas de pescados verdes”, con la dirección de Fernando Umaña (primer combatiente de los vicios del actor teatral). Y dejar algunas preguntas que quedaron botando por ahí: ¿Era “Las Profanas” una obra feminista? ¿”El Convite” era un panfleto? ¿A quién se le ocurrió ese título tan largo de los ojos y no sé qué cosa verde? De verdad, gracias a los tres grupos y a todos los profesionales que hicieron que estas obras se pusieran en pie y se celebraran luego en “El Olvido”.

No quisiera dejar de destacar el trabajo de los participantes de los talleres del Centro de Artes Escénicas, que están desarrollando “En el punto”, obra que parte de sus experiencias de vida en los barrios de El Limón y el Mezquital, esos barrios que algunos definen como marginales, por desconocer la vida -y el arte- que habita allí.

Agradecer también a todo el equipo de gestión cultural, con mención honorífica a Laura Luja, por su paciencia infinita en las semanas previas al estreno. Y queríamos agradecer especialmente a Jorge Castrillón -y en este “queríamos” incluimos a todas los profesionales del teatro que participaron en los Laboratorios y talleres-, verdadero impulsor de esta área de Artes Escénicas del CCE/G.

En el 2010 seguiremos con el estreno del Premio Nueva Dramaturgia, ganado por “Sentado en un árbol caído”, de Emanuel Loarca, y convocando a su segunda edición, y con la creación del IV Laboratorio de Creación Escénica, que será dirigido por Kazia Orantes, abriéndonos a la danza, esa parte indispensable de las artes escénicas que dejamos un tanto de lado en nuestro primer año. A esto sumaremos dos ayudas para compañías del interior del país, favoreciendo uno de los objetivos del CCE/G: la descentralización cultural. Seguiremos con la formación -nacional e internacional- y la visita de compañías españolas (recordar y agradecer espectáculos como el de David Espinosa) y la invitación de directoras y directores de España y Latinoamérica.

Y que el teatro siga diciendo lo suyo.