El Área de Artes Visuales del Centro Cultural de España en Guatemala trata de acercar al público algunos de los temas de mayor vigencia en el medio social, cultural y político del país, a través de los lenguajes y las herramientas propias del arte contemporáneo.
Así mismo, pretende abordar, de forma dinámica e interesante, las áreas prioritarias de interés determinadas por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo –AECID–. De esta manera se espera, más que dar respuestas u opiniones, generar el contexto apropiado para el debate y la reflexión de temas cuya resolución pueda beneficiar el desarrollo del país en general y contribuir al medio artístico y social.
El programa se basa en una serie de exposiciones temporales de mediano y pequeño formato que intentan dialogar con el visitante a través del trabajo de creadores locales e internacionales. Los temas, propuestos por el CCE/G y definidos por curadores invitados, se abordan a partir del lenguaje contemporáneo.
En coordinación con el Programa de Formación se han diseñado una serie de actividades que buscan sacar el máximo provecho al planteamiento de estos temas y proporcionar las herramientas para la correcta compresión y asimilación de la propuesta visual del CCE/G. Así, una serie de conversaciones con curadores y artistas, seminarios especializados, clases magistrales, visitas guiadas y talleres retoman o complementan las ideas planteadas por las muestras y generan plataformas que permiten el diálogo y la reflexión.
En 2009 se pretende ampliar el círculo de acción del programa expositivo, tanto a nivel local (descentralización, colaboración con distintas instituciones, etc.), como a nivel internacional (mayor participación de artistas y curadores internacionales, invitados de reconocida trayectoria, establecimiento de diálogos con instituciones en el extranjero, etc.).  Con esto esperamos contribuir a la inserción de creadores locales en un circuito más amplio de diálogo y colaboración, a la vez que beneficiar a la propia producción del CCE/G con la labor y el conocimiento de experiencias ajenas

Los recursos y el método

Centro Cultural de España  Vía 5, 1-23 zona 4, 4º Norte.
Abierta del 18 de abril hasta el 16 de mayo.
Entrada Libre.

Artistas: Miguel Alvear, Saidel Brito, Saskia Calderón, Fabiano Cueva, Graciela Guerrero, Juan Carlos León, Paulino León, María Teresa Ponce.

Los recursos y el método ha sido curada por la crítica de arte Lupe Álvarez, quien además ofrecerá un conversatorio.

Fabiano Kuevas
Dentro de la retórica del discurso crítico que unas veces acompaña y otras fustiga al universo pródigo del arte contemporáneo, uno de los reclamos más contundentes versa sobre la pobreza simbólica de un sinnúmero de prácticas artísticas ocupadas en graficar los tópicos punteros de la agenda social. Documentalismos faltos de imaginación, pornomiseria, ilustración de titular de prensa y otros espejismos de un supuesto arte crítico campean por diferentes circuitos sirviendo la mesa a propósitos curatoriales empeñados en mostrar su compromiso tanto con las ciencias sociales como con tareas de diverso calibre emancipador. Amén de los peros éticos que muchas de estas prácticas desatan, sobran los cuestionamientos en torno a su eficacia presentacional, a su densidad estética, o simplemente a sus calidades como estructura capaz de promover toda una gama de experiencias y sentidos estimables.

 Podríamos pensar problemáticamente el rasero para evaluar este complejo tema si tomamos en cuenta que en el mundo del arte, atiborrado de grandes eventos, suele valorarse más la pertinencia sociocultural de ciertos ítems y la excelencia de su despliegue conceptual en las tramas curatoriales que la inclusión de ciertas obras o el valor de éstas en cuanto al uso de lenguajes y recursos expresivos. De hecho, sobran eventos con enunciados excelsos que naufragan ante la precariedad de muchas de las piezas que los integran. Ésta suele ser una de las causas por las que el trabajo curatorial es tratado peyorativamente.

 Resulta obvio que las prácticas culturales •y específicamente el arte• muestran cada vez más las fisuras de una realidad social que no ha encontrado formas para realizar aquellos ideales del derecho moderno: libertad, igualdad, fraternidad… Ideales que siguen resultando la columna vertebral de cualquier pulsión utópica. Al lado de declaraciones pretenciosas y de supuestas verdades existentes sólo como ideologemas, parece que sigue vigente •al menos en intenciones• el proyecto estético moderno según el cual el arte está provisto de un poder crítico. Tanto los estudios culturales como la crítica artística, así como buena parte de los relatos curatoriales que pululan por los circuitos globales, indagan •o se posicionan• en relación con este tópico, desplazándose alrededor de la idea de que la noción de sociedad ya no se dirime tanto en el espacio político como en el debate cultural.
Las prácticas artísticas del presente •muchas de ellas inscritas en tradiciones conceptuales•, dan fe del renacimiento de lo cultural como el ámbito en el que encuentra fundamentos la realidad política. Todo aquello que articula los proyectos políticos se encuentra amplificado simbólicamente en el arte: la subalternidad, la marginalidad, el caos de la urbe y la reducción de la esfera pública, las trampas de la mundialización, las reivindicaciones identitarias, los ideopaisajes transculturales, las restauraciones comunitarias, los conflictos armados… Todo cuanto visibiliza los sentidos de lo social se acopla a los discursos del arte, que hace tiempo ocupa un espacio de diseminación radical hacia la cotidianidad y el “lugar común de la experiencia”.

Saidel Brito
Una serie de desplazamientos resistentes a cualquier taxonomía o normalización discursiva invadieron desde los años sesenta del siglo XX el mundo del arte. Éste abrió sus límites de manera insospechada y ocupó, a contrapelo de su acostumbrado ensimismamiento, el espacio de la cultura. Con ese espacio ampliado, el arte sustituyó la filosofía del atelier y el discipulado por el arraigo en sus predios de las ciencias sociales. Conceptos, procedimientos y métodos de estas ciencias y un nuevo paradigma transdisciplinar se impusieron, avanzando los modelos de artista investigador, artista etnógrafo y otras variantes de la compulsividad propositiva que caracteriza al arte actual.

No obstante, esta artisticidad proliferante y sin identidad, discernible en su circulación global, nos lanza a un abismo a la hora de deslindar plataformas axiológicas, criterios de valor que deberían azuzarse al margen de las políticas de legitimación enarboladas por los enclaves de autoridad del sistema del arte. ¿Ha sido la crítica independiente reemplazada por los objetivos interesados del trabajo curatorial? ¿Se impone la coyuntura política en el perfil y la proyección cultural de esas plazas obligadas para cualquier carrera artística? ¿Cómo rebotan esos espejismos en contextos locales acicateados por situaciones extremas y donde la infraestructura institucional carece de condiciones necesarias para asimilar la puesta en valor de la amplitud de propósitos que tolera el arte hoy?

 Es aquí donde debemos detenernos para interpelar la dinámica fundamental entre política y poética, donde recusamos el panfleto, las gratuidades, y donde hay que abundar permanentemente en eso que el pensador croata Boris Buden apunta con claridad: “la capacidad que el arte tiene de criticar el mundo y la vida más allá de su propio ámbito… incluye, sin embargo, algún tipo de autocrítica, o para ser más precisos la práctica de la autorreflexión crítica, lo que significa que también esperamos •al menos antes lo esperábamos• que sea críticamente consciente de sus condiciones de posibilidad, lo que generalmente quiere decir sus condiciones de producción”.

 Los recursos y el método tiene como contexto estas reflexiones. Estimulada por el precepto de contribuir a crear infraestructura (Mellado), y apostando a fomentar discusiones oportunas en medios artísticos carenciados, su propósito es poner en escena un conjunto de obras que se presten para indagar en las repercusiones de contextos, protocolos formales, metodologías y orientaciones creativas. Cada una de estas obras se plantea de modo heterogéneo problemáticas de orden social.
María Teresa Ponce

Divisar el fundamento estructural de sus potenciales significaciones, promover el análisis de sus recursos, cuestionar la pertinencia de tales lenguajes en el mundo, examinando la variedad de sus usos, fungen en este caso como aspiraciones esenciales.

 Por eso, la muestra no se cierra en el acto exhibitivo, sino que propone una serie de intercambios que fortalezcan su incidencia. Esta exposición es, entonces, un eslabón del proceso, la puesta visible de un horizonte de reflexividad progresivo. ¿Serán respondidas las preguntas de marras? Seguramente no, o quizá parcialmente; todo dependerá siempre del punto de vista, con el convencimiento de que cada uno de éstos avistará una arista insospechada.

Como actividades complementarias se llevará a cabo un grupo de discusión durante el montaje de la muestra y un taller que pondrá en relación la exposición con el contexto guatemalteco.

Lupe Álvarez